Trump es solo un aprendiz

Donald Trump es un presidente inverosímil. Por ejemplo, resulta extraño, por decirlo de forma suave, que el FBI investigue seriamente la posibilidad de que el presidente de EE UU sea un agente ruso. Ni en los momentos de mayor paranoia de la época de John Edgar Hoover se había abierto un debate de tales dimensiones. También es insólita su política exterior, contradictoria y errática, impulsada a golpe de tuits matinales. Trump resulta sin duda un peligro, no solo por sus actos, sino porque nunca se sabe por dónde va a salir y cuál puede ser su siguiente disparate. Sin embargo, la visión de una película actualmente en cartelera ayuda a poner las cosas en perspectiva sobre el desastre que puede representar el magnate inmobiliario, al que por lo menos le quedan dos años en la Casa Blanca.

Bush, con la inestimable ayuda de Cheney, instauró la tortura y los secuestros como política de Estado y luego una tupida red de mentiras, mucho peores que las más desquiciadas fake news de las redes sociales, le sirvieron para invadir un país soberano y para gestionar la posguerra de una forma tan incompetente que acabó estallando una guerra civil que costó en torno a 600.000 muertos. El ISIS, por ejemplo, es el resultado directo de todo aquello. Trump tiene capacidad de sobra para alcanzar ese nivel de cataclismo, para hacer mucho peor, más injusto y más peligroso el mundo actual, que es el legado que han dejado Bush y Cheney, pero por ahora es solo un aprendiz, aunque muy avanzado.

vía:elpais.com

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