‘Eran agricultores, estudiantes y padres’: familiares de desaparecidos de Daule rechazan vínculo con grupos criminales

Familiares, vecinos y allegados de los ocho jóvenes desaparecidos de Daule, que fueron hallados asesinados en Jujan, insistieron en que ellos eran trabajadores del campo, estudiantes y padres de familia. Además, rechazaron cualquier señalamiento que los relacione con organizaciones delictivas.

La espera por la identificación y entrega de los cuerpos de los jóvenes ha estado acompañada de otro dolor para sus familiares: escuchar versiones que los vinculan con grupos de delincuencia organizada.

Por ello, este jueves, 4 de junio, allegados y vecinos decidieron pronunciarse para defender la memoria de quienes, aseguran, dedicaban sus días a la agricultura, los estudios y el trabajo.

La desaparición y el hallazgo de los cuerpos

El caso trascendió luego de que los jóvenes desaparecieran el pasado 31 de mayo, cuando viajaron desde Daule hacia Milagro en cuatro motocicletas. Días después, ocho cuerpos fueron hallados dentro de sacos de yute en la vía Jujan-Babahoyo.

Las víctimas son Jeremy Castro López, de 23 años; Anthony Martínez, de 23; Juan Carlos Martínez, de 24; Ariel Vera, de 20; Jackson C., de 17; Roy M., de 15; Andy Sáenz, de 31; y Ricardo Castro, de 28 años.

Testimonios familiares desmienten vínculos delictivos

Tras el hallazgo de los ocho cuerpos en la vía Jujan-Babahoyo también apareció un cartel con amenazas entre grupos criminales.

El mensaje fue interpretado por algunos como una posible referencia a disputas entre bandas, situación que los familiares rechazan.

“Queremos desmentir rotundamente que ellos pertenecían a alguna banda. Eran muchachos trabajadores, de campo, personas buenas y conocidas por toda la comunidad”, manifestó Maritza López, familiar de dos de los jóvenes.

Según López, Jeremy Castro trabajaba en construcciones y, pese a tener su propio hogar, visitaba diariamente a sus padres. Los fines de semana ayudaba en las labores agrícolas junto con su familia.

Jackson, de 17 años, alternaba sus estudios con el trabajo en el campo. Después de salir del colegio colaboraba con las actividades agrícolas y también ayudaba económicamente en su hogar.

“Ellos no se dedicaban a hacer daño a nadie. Lo que les ocurrió no puede convertirse ahora en un motivo para dañar su reputación”, sostuvo López.

La Policía investiga el asesinato de ocho jóvenes de Daule.

La vida de los jóvenes según sus allegados

La historia se repite en cada una de las familias. Anthony Martínez, de 23 años, deja una hija de 3 años. Ariel Vera, de 20, era padre de una niña de 2 años. Andy Sáenz, de 31, deja dos hijos de 10 y 7 años, mientras su esposa cursa un embarazo de cinco meses.

Santiago Sáenz, padre de Andy, relató que su hijo trabajaba en la agricultura y también como mecánico en un taller de motocicletas del sector.

“Él trabajaba en el campo y en un taller de motos. Salió para resolver unos documentos relacionados con una motocicleta y ya no regresó”, recordó.

José Tambo, vecino de la comunidad y quien asegura haber visto crecer a varios de los jóvenes, afirmó que la agricultura forma parte de la vida cotidiana de las familias del sector.

“Son jornaleros, estudiantes y padres de familia. Aquí casi todos vivimos del arroz. Desde pequeños aprenden a trabajar en el campo”, explicó.

Según Tambo, la mayoría de los habitantes del recinto se dedica al cultivo de arroz, una actividad que se inicia desde la madrugada y que marca el ritmo de la comunidad.

Tambo también señaló que era común que los jóvenes se reunieran los fines de semana para jugar fútbol, pasear en motocicleta o realizar viajes.

“Les gustaba salir a rodar en grupo. Hace algunos meses hicieron un viaje a la playa. Eran actividades normales de muchachos que compartían como amigos”, comentó.

Los allegados insisten en que esas reuniones y salidas eran parte de su convivencia habitual y que no existían antecedentes que los relacionaran con actividades ilícitas.

Incertidumbre y avances en la investigación

Los familiares señalaron que un nuevo agente investigador de la Unase fue asignado al caso después de que la funcionaria que llevaba las diligencias saliera de vacaciones.

Según José Tambo, el investigador se reunió con los ocho núcleos familiares para informarles que continuará con el proceso y mantenerlos al tanto de cualquier novedad.

La espera por la entrega de los cuerpos

Después de varias horas de espera, los familiares recibieron los cuerpos la tarde de este jueves. Salieron en caravana hacia la T de Salitre.

Los allegados afirmaban que les habrían indicado que primero deberán esperar cuatro días para culminar las pericias y que, posteriormente, los cuerpos podrían ser entregados de manera progresiva pasando un día. Pero eso se concretó antes.

Vecinos, amigos y familiares mantienen una misma petición: que la investigación esclarezca lo ocurrido y que la memoria de los ocho jóvenes no sea marcada por señalamientos que, según quienes los conocieron, no corresponden a la vida que llevaron. (I)

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