Vecinos de la Calle 3, en la comunidad Veguita de Galo, al sur de Santiago de Cuba, llevan 26 días consecutivos sin electricidad y denuncian que las autoridades no han dado respuesta efectiva al problema. La denuncia fue publicada el 19 de julio por el periodista Yosmany Mayeta Labrada en su página de Facebook, quien recibió el testimonio directamente de los afectados.
Los residentes califican la situación de «tremendo abuso» y señalan que entre los más perjudicados se encuentran niños, personas mayores y ciudadanos postrados, quienes enfrentan condiciones cada vez más difíciles sin acceso al servicio eléctrico.
La Empresa Eléctrica de Santiago de Cuba intentó una solución parcial al sustituir un transformador averiado en la zona, pero el equipo recién instalado explotó a menos de dos horas de comenzar a funcionar, dejando nuevamente a toda la comunidad a oscuras.
Un vecino que pidió mantener su identidad en reserva por temor a represalias resumió la respuesta oficial con una frase: «Cada vez que llamamos nos dicen que hay que esperar».
Los afectados aseguran haber reportado el problema en numerosas ocasiones y haber acudido el domingo a las autoridades del Partido Comunista, sin obtener atención ni compromiso de solución alguna.
Veguita de Galo es un barrio periférico con cerca de 19,000 habitantes y antecedentes de organización colectiva ante la crisis de servicios. En junio y julio de 2026, vecinos del sector lograron frenar hasta tres veces operativos de la Empresa Eléctrica que intentaba retirar transformadores en funcionamiento para trasladarlos a circuitos priorizados, ante la escasez crítica de repuestos en toda la región oriental.
Lo ocurrido en esta comunidad santiaguera no es un caso aislado, sino parte del colapso energético más grave que ha vivido Cuba en décadas. Desde el 16 de junio, la Empresa Eléctrica reorganizó los apagones en Santiago en nueve bloques residenciales, garantizando apenas una o dos horas de servicio diario. En julio, 11 unidades termoeléctricas estaban fuera de servicio a nivel nacional, incluida la planta Antonio Maceo en la propia Santiago.
El déficit energético nacional alcanzó un récord histórico de 2,341 MW el 8 de julio, dejando sin electricidad a aproximadamente el 73% de la población cubana. El Sistema Electroenergético Nacional sufrió tres colapsos totales en apenas ocho días —el 6, el 10 y el 14 de julio—, el quinto apagón total del año. A esto se suma el cese del suministro de petróleo venezolano desde enero de 2026, que dejó a Cuba sin el combustible necesario para sostener su generación eléctrica.
La desesperación acumulada ha detonado una ola de protestas en todo el país. El mismo domingo, vecinos de Consulado y Refugio, en Centro Habana, protagonizaron un cacerolazo con fuego en la calle y enfrentaron verbalmente a la policía desplegada. Días antes, protestas similares sacudieron Lawton y El Vedado. En junio de 2026 se registraron 107 protestas callejeras en Cuba, la cifra mensual más alta hasta entonces.
La organización Cubalex documentó al menos 38 detenciones relacionadas con los cacerolazos en los meses previos, mientras el presidente Miguel Díaz-Canel se limitó a pedir públicamente el 8 de julio «organizar mejor los apagones», sin anunciar medida estructural alguna para aumentar la generación eléctrica.
Mientras tanto, los vecinos de Veguita de Galo siguen esperando que alguien atienda su llamado, con la misma respuesta de siempre: que hay que esperar.
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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.
