Un camión bomba estalló en la madrugada de este sábado junto a una estación de policía en Cúcuta, ciudad del noreste de Colombia, dejando al menos 11 heridos: ocho policías y tres civiles.
Ningún grupo ha reivindicado el ataque hasta el momento.
El ataque ocurre apenas seis días antes de la investidura presidencial del derechista Abelardo de la Espriella, quien reaccionó de inmediato en X con una condena enérgica del suceso.
«Condeno con absoluta firmeza el cobarde atentado terrorista perpetrado en Cúcuta contra nuestra Policía Nacional […] El terrorismo no intimidará a Colombia ni doblegará la voluntad de los colombianos de vivir en paz y con seguridad», escribió.
El mandatario electo prometió además consecuencias para los autores.
«Los responsables deberán ser identificados, capturados y llevados ante la justicia con todo el peso de la ley. A nuestros héroes de la Fuerza Pública: no están solos. Colombia y el tigre los respalda. ¡Firme por la Patria!», añadió.
El ataque ocurre mientras el presidente saliente, Gustavo Petro, se encuentra en La Habana en visita oficial al régimen cubano.
Hasta el cierre de esta nota, Petro no se ha pronunciado sobre lo ocurrido. Quien sí lo hizo fue el excandidato Iván Cepeda Castro.
«Por encima de cualquier diferencia política, de cualquier controversia o confrontación pública, siempre debe prevalecer el respeto por la vida y la seguridad de las personas. Condeno de manera enfática atentados o planes terroristas dirigidos contra la población, la Fuerza Pública, actos políticos de la oposición o el acto de posesión de Abelardo de la Espriella», escribió Cepeda.
Y añadió:
«La violencia nunca es un instrumento justificable de la acción política ni un camino para dirimir las diferencias en una democracia. Confío en que la investigación adelantada por las autoridades permita esclarecer plenamente estos hechos, identificar a todos los responsables y garantizar que sean llevados ante la justicia, en estricto cumplimiento de la ley».
Desde Cúcuta el director de la Policía Nacional, general William Rincón rechazó el ataque terrorista contra el comando de la institución, que dejó 11 uniformados lesionados.
Confirmó que el camión bomba estaba cargado con 15 artefactos explosivos y aseguró que ya se encuentran tras la pista de los responsables.
El atentado: Lo que se sabe
Periodistas de la agencia AFP constataron en el lugar el vehículo en llamas, fachadas destruidas y un amplio despliegue de fuerzas de seguridad.
Cúcuta está ubicada a unos 400 kilómetros de Bogotá, cerca de la frontera con Venezuela.
George Quintero, secretario de Seguridad del departamento de Norte de Santander, confirmó el balance ante la prensa: «Es un hecho atroz, violento […] y es lamentable lo que pasó».
Las autoridades ofrecen una recompensa equivalente a más de 32,000 dólares por información que conduzca a la captura de los responsables.
El atentado se enmarca en lo que las autoridades describen como la peor ola de violencia en la última década en Colombia, el mayor productor de cocaína del mundo.
Un país en transición y en alerta máxima
De la Espriella, abogado millonario de extrema derecha, asumirá el poder el 7 de agosto en Cali, ciudad que él mismo eligió en lugar de la sede tradicional del Congreso en Bogotá.
La investidura contará con un dispositivo de seguridad de unos 11,000 soldados y policías con operaciones terrestres, aéreas y marítimas.
Las guerrillas han lanzado advertencias al presidente electo, quien ha denunciado en diversas ocasiones la existencia de un plan para atentar contra su vida.
Con el respaldo del gobierno de Donald Trump, De la Espriella prometió intensificar la lucha contra rebeldes y narcos, y planea forjar una alianza militar con Estados Unidos e Israel.
El cambio de gobierno también implica un giro diplomático radical respecto a Cuba.
Mientras Petro eligió la isla como último destino en señal de afinidad ideológica, De la Espriella anunció el 27 de julio la ruptura total de relaciones diplomáticas con Cuba y Nicaragua, a las que calificó de «tiranías», y el cierre de 14 embajadas colombianas en una primera etapa.
De concretarse el 7 de agosto, sería la tercera ruptura diplomática entre Colombia y Cuba en la historia, tras las de 1961 y 1981.
