Karina Larrauri cuestiona la “rentabilidad” del dolor y la humillación en las redes sociales

Santo Domingo.- La comunicadora Karina Larrauri alzó su voz para reflexionar sobre una realidad cada vez más presente en las redes sociales: la transformación del dolor, la humillación y las desgracias ajenas en contenido capaz de generar miles de reproducciones, comentarios y ganancias.

A través de una publicación en sus redes sociales, Larrauri cuestionó la forma en que situaciones que deberían despertar empatía terminan convirtiéndose en material de entretenimiento para los usuarios.

“El dolor se ha convertido en contenido. El abuso genera views. La humillación se comparte. La difamación entretiene. La desgracia ajena se comenta”, expresó la comunicadora.

Larrauri también llamó la atención sobre cómo incluso los momentos más vulnerables de una persona pueden ser utilizados para hacer bromas o crear videos virales.

“Y hacer un chiste con el momento más vulnerable de alguien puede convertirse, de repente, en el video más visto del día”, señaló.

Para la comunicadora, el problema no radica únicamente en quienes producen este tipo de contenido, sino también en quienes lo consumen, comentan y comparten, contribuyendo a que los algoritmos continúen mostrando publicaciones similares.

“Y funciona. Ese es el problema. Da likes, genera comentarios, aumenta seguidores, produce dinero. Y cuando muchos ven que eso es lo que funciona, aparecen más personas dispuestas a hacerlo”, manifestó.

Según su reflexión, esta dinámica provoca que los creadores sientan la necesidad de ir cada vez más lejos para captar la atención del público.

“Entonces el límite se mueve un poquito más. Hay que ser más cruel. Más vulgar. Más invasivo. Más escandaloso. Porque lo de ayer ya no sorprende a nadie”, escribió.

Larrauri insistió en que la responsabilidad también recae sobre la audiencia, al advertir que cada reproducción e interacción envía un mensaje a las plataformas sobre el tipo de contenido que los usuarios desean seguir viendo.

“Le estamos diciendo al algoritmo: quiero más de esto. Y el algoritmo, que no tiene moral, empatía ni conciencia, simplemente nos obedece”, puntualizó.

No obstante, la comunicadora aclaró que no considera que las redes sociales sean negativas en sí mismas, destacando que también pueden servir como espacio para la solidaridad, el talento, el humor, el conocimiento y la creatividad.

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