Estudio del IIDH y CAPEL identifica un fenómeno estructural que combina desafección política, dificultades logísticas, concentración urbana y desconexión de los dominicanos en el exterior.
SANTO DOMINGO. La abstención electoral en República Dominicana se ha convertido en un fenómeno estructural que trasciende la edad, el género y otras características sociodemográficas. Así lo afirma el “Estudio sobre la abstención electoral en la República Dominicana: voto nacional y en el exterior”, elaborado por el Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), a través de su Centro de Asesoría y Promoción Electoral (CAPEL).
La investigación establece que en las elecciones generales de mayo de 2024 la abstención alcanzó el 45,6 %, muy por encima de los niveles históricos registrados durante décadas. Además, el estudio sostiene que el alejamiento de las urnas ya no puede explicarse exclusivamente por circunstancias coyunturales. Por eso, debe ser analizado desde factores políticos, institucionales, territoriales, económicos y culturales.
Un cambio profundo en el comportamiento electoral
Uno de los datos centrales aparece en la evolución de la participación presidencial. En 2016 acudió a votar el 67 % del electorado; en 2020 la participación cayó al 52 % y en 2024 se mantuvo en ese mismo nivel. Sin embargo, el número absoluto de abstencionistas aumentó hasta 3.910.784 personas.
El estudio considera que las elecciones de 2020 marcaron un punto de quiebre. La pandemia, el temor al contagio y la suspensión de las elecciones municipales actuaron como catalizadores de una reducción de la participación. Posteriormente, eso no se revirtió con el retorno a la normalidad.
En consecuencia, los investigadores plantean que 2024 confirmó la permanencia de un nuevo nivel de abstención, lo que obliga a buscar explicaciones adicionales a las circunstancias sanitarias que caracterizaron el proceso anterior.
Primer ángulo: no es simplemente falta de interés
Una de las conclusiones más relevantes del estudio es que la abstención no debe interpretarse automáticamente como ignorancia, apatía o indiferencia política.
La encuesta realizada entre residentes en República Dominicana encontró que, entre quienes no votaron en 2024, el 19 % dijo que ningún candidato le convencía, el 14 % señaló falta de confianza, el 8 % mencionó la ausencia de buenas propuestas, otro 8 % indicó falta de interés y el 5 % atribuyó su decisión a la corrupción.
El componente cualitativo profundizó en esas respuestas y encontró expresiones de cansancio, decepción y rechazo hacia campañas consideradas repetitivas y poco conectadas con los problemas cotidianos.
El estudio también registra que el 47 % de los encuestados percibe la oferta política como “más de lo mismo”. Esa valoración transforma la abstención en algo más complejo que una ausencia pasiva: para determinados ciudadanos representa una forma de expresar inconformidad con el sistema político.
Segundo ángulo: la confianza se convierte en el centro del problema
La investigación identifica una contradicción que atraviesa el comportamiento electoral dominicano: existe respaldo a la democracia como principio, pero menor satisfacción con la forma en que funciona el sistema político.
El 74 % de la población respalda la democracia como ideal, mientras el estudio recoge una insatisfacción considerable con su funcionamiento práctico. La desconfianza aparece de manera recurrente como uno de los principales motores del retiro de las urnas.
La investigación añade otro elemento sensible: apenas el 38 % confía en que el voto sea siempre secreto. El dato es relacionado por los autores con la persistencia de percepciones sobre prácticas clientelares y vigilancia política.
Además, casi seis de cada diez ciudadanos identifican prácticas clientelares durante las campañas electorales, mientras el 38 % califica a la clase política como corrupta. El 73 % considera que las campañas son repetitivas y no responden adecuadamente a los intereses de la población.
Tercer ángulo: las ciudades concentran el abstencionismo
El comportamiento territorial ofrece otra lectura. Los modelos y mapas analizados por la investigación muestran un marcado arraigo urbano de la abstención.
Mientras determinadas zonas rurales y fronterizas, entre ellas Enriquillo y El Valle, conservan núcleos de elevada participación, los grandes centros económicos y metropolitanos registran niveles más bajos.
El Distrito Nacional y Santiago aparecen entre los territorios donde la participación es menor. Este patrón lo vinculan los investigadores con la complejidad de la vida urbana, el ruido informativo y una relación política menos directa entre ciudadanos y representantes.
En Santiago, además, aparece con fuerza la percepción de que el voto individual “no cambia nada”. En el Distrito Nacional y entre sectores jóvenes se repite la evaluación de que las alternativas electorales son poco diferenciadas.
Cuarto ángulo: edad y género no explican por sí solos la caída
El estudio también desmonta algunas explicaciones tradicionales del abstencionismo. Los modelos estadísticos concluyen que las variables sociodemográficas tienen un poder explicativo limitado para comprender la reducción reciente de la participación.
La investigación señala, incluso, que la Generación Z presenta niveles de asistencia similares a los Baby Boomers en determinados análisis. Por otra parte, las diferencias entre hombres y mujeres tampoco permiten explicar por sí solas el fenómeno.
En 2024 las mujeres registraron una participación del 53 %, frente al 51 % de los hombres. En 2016 las cifras habían sido 67 % y 66 %, respectivamente. En consecuencia, los datos refuerzan la idea de que el descenso generalizado afecta a distintos grupos y no puede atribuirse exclusivamente a un segmento demográfico.
Quinto ángulo: el voto exterior representa la mayor brecha
La situación es todavía más pronunciada entre los dominicanos residentes en el exterior. De acuerdo con el estudio, la participación en las elecciones presidenciales de 2024 rondó apenas el 19 %. Eso equivale a una abstención cercana al 81 %.
El padrón exterior superaba los 863.000 electores, equivalentes al 10,6 % del padrón nacional. La magnitud de ese registro hace que la baja participación de los dominicanos fuera del país tenga un peso considerable en la abstención global.
La investigación identifica aquí una paradoja: muchos dominicanos en el exterior mantienen un fuerte vínculo económico con el país. Sin embargo, esa conexión no se traduce necesariamente en participación política.
El 70,2 % envía remesas regularmente, mientras los abstencionistas del exterior presentan, según el estudio, niveles educativos y laborales superiores a los de los residentes nacionales. No obstante, persisten obstáculos relacionados con distancias, jornadas laborales, información, registro electoral y acceso a los centros de votación.
Sexto ángulo: el problema también es logístico
La abstención no responde exclusivamente a la desconfianza. El estudio recoge dificultades concretas que pueden impedir o desestimular el ejercicio del voto.
En territorio nacional aparecen problemas relacionados con la actualización del domicilio electoral, la nomenclatura urbana, la accesibilidad de determinados recintos y la preparación del personal electoral.
En el exterior, las dificultades incluyen las grandes distancias hasta los centros de votación. Además, afecta la dispersión geográfica de los electores, la rigidez de las jornadas laborales y la dependencia de infraestructura cuya disponibilidad puede variar entre procesos.
Una propuesta basada en “puentes”
Frente al escenario identificado, la investigación propone construir “puentes” institucionales, simbólicos y territoriales para recuperar el vínculo entre ciudadanía y sistema electoral.
Los puentes institucionales incluyen mejorar la información y la gestión documental; los simbólicos buscan recuperar la dignidad y utilidad percibida del voto, mientras los territoriales plantean respuestas diferenciadas según las características de cada comunidad.
Para el exterior, el estudio plantea avanzar hacia mecanismos que reduzcan la carga logística del sufragio, incluyendo modalidades como el voto postal, el voto anticipado y alternativas digitales sometidas a auditorías robustas.
