La campaña Janfada reúne a civiles que recibirán formación en armas, drones, vigilancia y rescate en medio de la guerra con Estados Unidos
Teherán, (EFE).- Miles de voluntarios desfilaron este viernes por las calles de Teherán en una demostración de apoyo a la República Islámica de Irán, pocos días antes del inicio de una campaña de entrenamiento militar para civiles en medio de la guerra con Estados Unidos e Israel. Informaciones coincidentes sitúan la movilización como una de las mayores concentraciones organizadas desde el inicio del conflicto.
Los participantes del movimiento estatal Janfada, cuyo nombre significa «Sacrificio por Irán», marcharon con uniformes militares mientras grupos de ciudadanos ondeaban banderas de Irán, de la Guardia Revolucionaria y de organizaciones aliadas de Teherán.
Durante el desfile se escucharon consignas como «Muerte a Estados Unidos» y «Jameneí, Jameneí». Los asistentes exhibieron rifles AK-47, lanzacohetes y otros equipos militares, mientras vehículos con ametralladoras antiaéreas y drones recorrieron las calles de la capital.
También participaron grupos de mujeres armadas con rifles y vestidas con el tradicional chador. En distintos puntos del recorrido se mostraron ataúdes con imágenes del presidente estadounidense, Donald Trump, y del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, una acción de fuerte contenido simbólico contra los dos países enfrentados con Irán.
Una campaña para entrenar a civiles
El desfile forma parte de Janfada, una iniciativa lanzada en marzo para incorporar civiles a tareas relacionadas con la defensa del país. Las autoridades iraníes aseguran que decenas de millones de personas se han registrado en la campaña, aunque las cifras comunicadas por funcionarios y medios estatales han variado.
En Teherán, el comandante de la Guardia Revolucionaria para la capital, general Hassan Hassanzadeh, afirmó que alrededor de 500.000 personas se habían registrado para participar en los ejercicios. Otras informaciones posteriores situaron la cifra nacional por encima de los 600.000 inscritos.
Durante los últimos días, las autoridades han difundido mensajes para promover la participación en cursos de formación militar y de rescate destinados a las llamadas Unidades Populares de Janfada.
Los entrenamientos incluirán materias como seguridad de barrios, vigilancia e inteligencia, búsqueda y rescate, pilotaje de pequeños drones y manejo de armamento. La campaña amplía así la participación de civiles en tareas que normalmente corresponden a las estructuras militares y paramilitares del Estado.
Voluntarios dicen estar preparados para combatir
Amirhosein, estudiante de Informática de 21 años de la Universidad Amir Kabir de Teherán, explicó a EFE que se registró en Janfada porque quiere aprender a defenderse y estar preparado para ser enviado al frente si la situación lo exige.
Otro participante, Huseín, profesor de 42 años, manifestó su disposición a participar en los entrenamientos con armas previstos para civiles y describió el conflicto como una confrontación entre lo que considera el bien, representado por Irán, y el mal, identificado con Estados Unidos.
Las declaraciones reflejan el discurso de movilización promovido por las autoridades iraníes en un momento de elevada tensión militar y política. La campaña también busca proyectar una imagen de unidad interna frente a las presiones externas.
Despliegue de drones y armamento
El desfile permitió mostrar parte del arsenal iraní, especialmente drones, una de las capacidades militares que Teherán ha desarrollado y utilizado durante el conflicto.
Los organizadores también exhibieron lanzacohetes y otros sistemas de armamento, mientras los participantes marchaban en formaciones militares. Las autoridades han presentado estos ejercicios como una forma de aumentar la preparación de la población ante posibles nuevos ataques.
La movilización contó además con la presencia de integrantes de la milicia Basij y de la Guardia Revolucionaria. El jefe de la Basij, Huseín Taeb, calificó la iniciativa como una campaña histórica de reclutamiento civil y aseguró que representa un símbolo de resistencia nacional.
Una demostración de fuerza en plena guerra
La movilización se produce casi siete meses después del comienzo de la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel, iniciada el 28 de febrero, según los informes difundidos sobre el conflicto. El enfrentamiento ha incluido ataques contra instalaciones militares y estratégicas y ha mantenido bajo presión a toda la región.
El conflicto también ha tenido consecuencias sobre el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del mundo. En las últimas semanas se han registrado nuevos incidentes en esa zona, mientras continúan las amenazas y las operaciones militares.
El desfile de Teherán llega además en un momento en que Washington ha expresado su deseo de que la guerra pueda acercarse a su final, mientras continúan las tensiones y los intercambios de ataques.
La campaña Janfada representa, en este contexto, un nuevo intento de las autoridades iraníes de movilizar a sectores de la población y reforzar la preparación civil ante la posibilidad de que el conflicto continúe.
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