
El reciente brote de hantavirus registrado a bordo del crucero MV Hondius ha tenido como trágicos protagonistas a los ornitólogos neerlandeses Leo Schilperoord y Mirjam Schilperoord-Huisman, identificados como los primeros pacientes del episodio sanitario que ha afectado a pasajeros y tripulantes de distintas nacionalidades. Medios neerlandeses atribuyen el foco inicial del contagio a una actividad de observación de aves realizada en Argentina antes del embarque, aunque las investigaciones epidemiológicas aún continúan.
Según la información difundida por medios de Países Bajos y recogida por de Volkskrant, Leo Schilperoord, de 69 años y natural de Haulerwijk, comenzó a mostrar síntomas compatibles con el hantavirus poco después de zarpar desde Ushuaia el pasado 1 de abril. El buque, dedicado a expediciones científicas y turísticas, transportaba a 88 pasajeros y 59 tripulantes de 23 nacionalidades, y navegaba por el Atlántico Sur rumbo a enclaves remotos. Los primeros indicios de malestar en Schilperoord incluyeron fiebre, cefalea y trastornos gastrointestinales, síntomas habituales en los estadios iniciales de la infección.
Las complicaciones no tardaron en agravarse. De acuerdo con reportes de NRC Handelsblad, el 11 de abril Schilperoord padeció graves problemas respiratorios y falleció ese mismo día a bordo, sin que se confirmara el diagnóstico mediante pruebas de laboratorio. El cuerpo permaneció en el barco durante casi dos semanas, hasta su desembarco autorizado el 24 de abril en la isla británica de Santa Elena, situada en pleno Atlántico Sur.
Mirjam Schilperoord-Huisman, esposa del ornitólogo fallecido y también de 69 años, abandonó el MV Hondius en Santa Elena junto al cadáver de su marido. Pocas horas después, comenzó a manifestar síntomas asociados al hantavirus, especialmente problemas gastrointestinales. El deterioro de su estado de salud obligó a su traslado urgente a Johannesburgo, en Sudáfrica, donde murió tras su llegada al hospital. Las autoridades sanitarias sudafricanas confirmaron la presencia del virus en las pruebas que le fueron realizadas.

De Volkskrant y otros medios neerlandeses han destacado el perfil académico y la trayectoria de ambos afectados. Leo Schilperoord era un investigador y biólogo especializado en ornitología, con estudios en las universidades de Ámsterdam y Groninga. Su actividad científica abarcaba desde publicaciones sobre la oca piquicorta y los patrones migratorios de aves árticas, hasta investigaciones sobre el impacto humano en colonias de gansos salvajes. Parte de estos trabajos se difundieron desde la década de 1980 en revistas científicas de referencia en los Países Bajos y han sido citados en estudios internacionales.
Mirjam Schilperoord-Huisman compartía la vocación y la dedicación profesional de su esposo. Juntos participaron en numerosas expediciones y escribieron artículos sobre aves migratorias y fauna ártica. La comunidad científica y la localidad de Haulerwijk han lamentado la pérdida de ambos, cuya pasión por la ornitología quedó reflejada incluso en sus esquelas mortuorias.
El brote de hantavirus detectado en el MV Hondius ha alcanzado a al menos siete personas y ha causado tres muertes, entre ellas la de una pasajera alemana, según reportó NRC Handelsblad. Además, un ciudadano británico permanece hospitalizado en cuidados intensivos en Sudáfrica tras haber dado positivo por el virus. Las autoridades han reforzado el monitoreo sanitario y la vigilancia epidemiológica, mientras el caso genera atención internacional por la implicancia de viajes intercontinentales y actividades de turismo científico en la propagación de enfermedades zoonóticas.
Las esquelas difundidas por la familia y la comunidad local describen a Leo y Mirjam como figuras muy queridas, ligadas por décadas al estudio y protección de las aves migratorias. Uno de los mensajes publicados señala: “Con gran tristeza hemos tenido que despedirnos de Leo y Mirjam”. Otro escrito expresa agradecimiento por las muestras de apoyo recibidas, subrayando el impacto humano de la tragedia.
El caso de los Schilperoord pone de relieve los riesgos vinculados a la exposición en entornos silvestres y la importancia de los protocolos de prevención y diagnóstico en actividades científicas y turísticas de alto contacto con la naturaleza. La Organización Mundial de la Salud y las autoridades sanitarias de los países implicados mantienen la investigación abierta para determinar el origen exacto del brote y evitar nuevos contagios entre pasajeros y tripulantes de futuras expediciones.
