El humorista cubano Ulises Toirac lanzó esta semana, desde La Habana, un mensaje en Facebook que rápidamente se viralizó: «Lo de odiar el odio… ok. A ver, no se puede pretender que todos sean personas… Pero por favor, mándeme clarias de cinco neuronas en adelante. Si quedan».
La petición, modesta donde las haya, no era un capricho gastronómico: era una súplica de mínimos intelectuales dirigida a los «revolucionarios» que pueblan sus mensajes con el entusiasmo de quien no tiene otra ocupación más urgente que insultar a un comediante en internet.
El detonante inmediato fue un comentario de una usuaria identificada como Cristina Quintero Lao, quien escribió con aplomo militante: «Tus pujos ni gracia da». Toirac, que además de humorista es guionista y director con 45 años de vida artística, no dejó pasar la oportunidad pedagógica y respondió con su habitual bisturí irónico: «Cristi, amor, la analfabetización te está haciendo daño. Conjugar es de primer grado. ¿Cómo te aceptaron en la Ñico López sin saber plural y singular, mi vida?»
La mención a la Escuela Superior del Partido Comunista de Cuba «Ñico López» no fue inocente ni accidental. Fundada el 2 de diciembre de 1960 y adscrita al Comité Central del PCC, la Ñico López es el principal centro de formación ideológica de cuadros del partido, el gobierno y las organizaciones de masas. Allí se gradúan dirigentes bajo los principios del marxismo-leninismo, o su versión tropical. Que uno de sus presuntos egresados no domine la concordancia entre sujeto y verbo dice bastante sobre qué tipo de cualidades prioriza la matrícula, como señaló con precisión uno de los internautas en los comentarios: «Recuerda que la matrícula exige actitud, no aptitud».
Los comentarios al post se convirtieron en un festival de ingenio popular a costa de las llamadas «ciberclarias», término del argot digital cubano para referirse a las cuentas —muchas falsas o coordinadas— que defienden al régimen y atacan a figuras críticas en redes sociales. «Esas suspendieron PLASTILINA en el Círculo Infantil», escribió un internauta. Otro fue más pesimista sobre el pedido de Toirac: «Clarias con neuronas… y más de cinco, coño, la verdad que tú sí eres optimista, eso no existe, hijo de mi vida». Un tercero remató con elegancia: «Es que hasta las clarias con más neuronas han abandonado el barco».
El fenómeno de las ciberclarias no es folclore: el Oxford Internet Institute documentó en 2020 que Cuba figura entre los países con «tropas cibernéticas» organizadas para manipular la conversación pública en redes sociales. El sitio LasCiberClarias.com llegó a identificar más de 100 perfiles falsos pro-gobierno en plataformas digitales. Que muchos de esos perfiles no sepan conjugar el verbo «dar» es, quizás, el único dato tranquilizador de toda la historia.
Toirac lleva años siendo blanco de esta artillería digital. En octubre de 2024, el humorista expresó su hartazgo por los insultos en redes y pidió «paz» en sus perfiles, describiendo lo que leía como algo «de otro planeta», «frío», «sin alma ni discernimiento» y «simplista». La paz, evidentemente, no llegó. En junio de 2025, la Seguridad del Estado lo citó tras sus críticas en redes; él describió el encuentro como ocurrido «en un ambiente de respeto mutuo» y que duró más de una hora. Y en mayo de 2025 lanzó el hashtag #CubaDueleConCojone para denunciar las carencias cotidianas.
La respuesta del público al último post fue, en cambio, de apoyo masivo. «Siempre hay un sincerebro que no tiene nada que hacer. Ulises, tú eres un grande y un valiente de verdad, tienes un pueblo que te quiere, admira y respeta», escribió un seguidor. Otro añadió con lógica impecable: «Precisamente fue su ortografía el motivo por el cual la Ñico seleccionara a semejante cuadro».
Toirac, que lleva décadas haciendo reír a los cubanos en televisión, teatro y cine, ha encontrado en Facebook su trinchera más reciente. La pregunta que queda flotando, después de todo este episodio, es si en Cuba quedan clarias con cinco neuronas o si, como tantos otros, también emigraron.
