Dos militares rusos se rindieron sin que hubiese ningún soldado ucraniano apuntándoles. Los invasores estaban agazapados en un búnker cuando todo sucedió. Los primeros en enfilarlos fueron los drones FPV (teledirigidos y controlados por un operador). A continuación, arrastrándose por la tierra, avanzaron los … robots amenazando con volar por los aires la posición y a ellos dentro. El primero provocó una explosión para despejar el camino. El segundo venía detrás con 30 kilos de explosivos. No había salida para los humanos. Fue en ese instante cuando los acorralados alzaron un cartón manuscrito: «Queremos rendirnos». El operador ucraniano recibió el mensaje y los rusos siguieron a los aparatos hasta las líneas de los defensores. Este episodio data de julio de 2025 y tuvo lugar en la región de Járkov. Pero Volodímir Zelenski solo confirmó a mediados de abril que este tipo de operaciones son una realidad en el campo de batalla.
Si esto sucedió hace meses, Ucrania ya perfila el siguiente escalón. Y los plazos son vitales. En estos momentos, el ritmo tecnológico comprime el tiempo en la guerra. A finales del año pasado, Brave1, la plataforma gubernamental ucraniana que coordina la industria de defensa tecnológica, explicaba a ABC que cualquier innovación «puede mantenerse efectiva en el campo de batalla entre tres y seis meses». Este margen, en muchos casos, es probablemente ya menor debido al impulso de la inteligencia artificial en el frente.
Desde el Ejecutivo de Kiev, la dirección de la guerra en 2026 está muy clara. El presente bélico ya está atravesado por algunas misiones automatizadas cuyos protagonistas son los sistemas no tripulados. Y esto está lejos de ser el final de las innovaciones. El ministro de Defensa de Ucrania, Mijailo Fedorov, está decidido a «superar a Rusia en cada ciclo tecnológico. La inteligencia artificial es uno de los ámbitos clave de esta competencia».
Fedorov y Kirilo Budánov comparten lectura. El jefe de la Oficina Presidencial de Ucrania es tajante: «El aumento cuantitativo de drones ya no resuelve el problema de raíz». Budánov anticipa que «la siguiente etapa es la integración completa de la inteligencia artificial. Necesitamos una transición hacia sistemas autónomos capaces de identificar objetivos y maniobrar de forma independiente. Ucrania ya cuenta con este tipo de avances», declaró el pasado 23 de abril en el Foro de Seguridad de Kiev. Desde ese encuentro, el alto militar ucraniano anticipó «regalos tecnológicos» destinados al enemigo.
Una cuestión de supervivencia
Cada segundo cuenta en un entorno en el que la inteligencia artificial está desplegada. Danylo Tsvok, de 35 años, es el primer director del Centro de Inteligencia Artificial del Ministerio de Defensa de Ucrania, creado hace un mes. En una entrevista con la agencia AP, destaca la importancia de ser más rápidos que el contrincante en la toma de decisiones. Con la IA se pueden «automatizar partes de la cadena de ataque», destaca.
El joven funcionario ucraniano sostiene que esta herramienta «no es solo una ventaja competitiva. Se trata de nuestra supervivencia». Con ella se reduce la dependencia de comunicaciones estables y controles manuales constantes. Se minimiza, además, la vulnerabilidad a las disrupciones convencionales de la guerra electrónica.
Un análisis del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), firmado por la académica Kateryna Bondar, señala que los drones que vuelan con navegación autónoma gestionada por IA «aumentan la tasa de éxito en el ataque a objetivos del 10-20% a alrededor del 70-80%» en determinados escenarios. Según los datos presentados por el presidente Zelenski, el 96% de las bajas rusas en marzo fueron causadas precisamente por drones.
Sobre la IA en el frente
«Los drones con IA aumentan la tasa de éxito en el ataque del 10-20% a alrededor del 70-80%»
Kateryna Bondar
Analista del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales
Todas estas ventajas de la IA, los drones y robots tienen también sus límites. Budánov recalcó que los componentes clave, incluida microelectrónica, son escasos y difíciles de conseguir. «Hasta que no fabriquemos nuestros propios sistemas de guiado, tendremos serios problemas», señaló el jefe de la Oficina Presidencial.
Moscú, y su creciente dependencia de China, se enfrenta al mismo reto: «Si hablamos solo de componentes eléctricos, el 90% siempre son materias primas extranjeras. Simplemente no se producen en Rusia», manifestó una funcionaria del Ministerio de Industria ruso según una filtración del 17 de abril.
¿Dónde queda entonces la parte humana en todo este proceso? Las declaraciones oficiales de miembros de Gobierno ucraniano apuntan a que la última palabra será siempre de un soldado. El Comité Internacional de la Cruz Roja subraya «la necesidad del juicio y el control humanos para garantizar el respeto del derecho internacional humanitario».
El cerebro digital
Un campo de batalla que supera los 1.000 kilómetros cabe dentro de una pantalla. Esto es Delta: el sistema nervioso del Ejército ucraniano. Una plataforma que recopila y comparte datos desde el frente. Se trata de una especie de Google Maps donde los drones registran movimientos en tierra. Toda esta información está conectada en tiempo real entre los pilotos y el mando. Frente y retaguardia unidos a golpe de un clic.
Exhibición de robots para la Conferencia de Ayuda a Ucrania que se celebrará en Polonia en junio.
(EP)
La neurona de este cerebro se llama Vezha, el agente de inteligencia artificial con capacidad de procesar hasta 50.000 transmisiones de vídeo de drones simultáneas, según la plataforma United24 vinculada al Gobierno de Kiev. A partir de esta información, el sistema detecta grandes volúmenes de objetivos potenciales en el campo de batalla, aseguran funcionarios ucranianos. Es una infraestructura descentralizada diseñada para operar bajo ataque.
Delta formó parte en el ejercicio Repmus 2025 de la OTAN centrado en el uso de drones en operaciones marítimas. Denys Shmyhal, el ministro de Defensa de Ucrania en aquel momento, dijo que este simulacro confirmaba la compatibilidad de Delta con los estándares más recientes de la OTAN.
¿Drones comunicándose?
La nueva frontera tecnológica a la que aspiran los ingenieros rusos y ucranianos es el despliegue en el frente de enjambres con cientos de drones automatizados capaces de comunicarse entre sí. Es decir, la IA permitiría un cierto grado de coordinación en tiempo real durante la propia misión.
Algo similar, aunque a menor escala, ya se ha observado en el campo de batalla. Un artículo publicado en septiembre del año pasado por ‘The Wall Street Journal’ relata cómo «un trío de drones ucranianos voló al amparo de la oscuridad hasta una posición rusa y decidieron entre ellos el momento exacto para atacar».
Fuentes militares ucranianas confirmaron al rotativo estadounidense que se realizaron más ataques con enjambres de drones durante el año pasado. Para estas misiones se ha utilizado un software desarrollado por la empresa local Swarmer. Los rusos tampoco se quedan atrás en este campo: Oleksii Solntsev, CEO de MaXon Systems, afirma que algunos Shahed estarían interconectados y podrían intercambiar información entre sí.
El ingeniero ucraniano Yaroslav Azhnyuk cree que los próximos años van a ser muy peligrosos en materia de seguridad para todo el continente europeo. En unas recientes declaraciones a ‘IEEE Spectrum’, la revista de referencia del Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos, presenta un escenario inquietante: «Enjambres de drones autónomos que transportan a otros drones autónomos para protegerlos contra drones autónomos que intentan interceptarlos, controlados por agentes de IA supervisados por un general humano en algún lugar. ¿Cómo te proteges de eso?».
