Sophia Lee realizó su primer viaje en solitario a los 13 años y se enamoró de inmediato de los viajes. Ahora está a solo nueve países de convertirse en la persona más joven en visitar todas las naciones del mundo.
Por aquel entonces no imaginaba que visitar Costa Rica daría pie a una travesía que la llevaría a recorrer casi todos los países y territorios reconocidos por la ONU.
Sin embargo, Lee —que ahora tiene 20 años— está a punto de batir el récord que ostenta actualmente Lexie Alford, quien completó la lista de destinos en 2019, a los 21 años y 177 días de edad.
Aunque su viaje no siempre ha sido un camino de rosas, Lee, que ha viajado sin interrupción desde los 17 años, se siente agradecida por haber podido recorrer el mundo antes incluso de tener la edad legal para consumir alcohol en su hogar, en Alaska.
“Creo que desarrollar esa confianza en uno mismo a una edad temprana, visitar estos destinos y conocer a personas de otras culturas y orígenes es, sin duda, una de las mejores experiencias que puede vivir un joven”, declaró Lee a CNN Travel.
Al recordar su viaje a Costa Rica hace siete años, Lee explica que tuvo que obtener un permiso por escrito de sus padres para volar sola en 2019, en lo que supuso su primera salida de Estados Unidos.
Lee afirma que no sintió nervios ante aquel primer viaje en solitario, ya que proviene de una familia de trotamundos. Sus abuelos trabajaron para el Cuerpo de Paz (Peace Corps), un programa de voluntariado del Gobierno estadounidense. Conocer sus experiencias y escucharlas cuando ella era pequeña la animó a emprender sus propios viajes.
Mientras recorría Nosara, en la península de Nicoya (Costa Rica), y disfrutaba de sus playas y selvas, Lee —quien confiesa haber sufrido ansiedad social durante su infancia— sintió cómo aumentaba su confianza al verse obligada a desenvolverse por sí misma.

Aunque el viaje transcurrió sin incidentes, recuerda que tuvo que someterse a controles de seguridad adicionales en el aeropuerto de Costa Rica antes de embarcar en su vuelo de regreso a casa.
“Creo que les preocupaba que me hubiera escapado de casa o algo por el estilo”, comentó Lee. “O tal vez no entendían bien qué hacía viajando sola”. A partir de ese momento, se propuso encontrar la manera de viajar por el mundo. Tras formarse como instructora de yoga ese mismo año, Lee aprovechó cualquier oportunidad para visitar distintos países —entre ellos Egipto y Ecuador—, a veces impartiendo clases de yoga o gestionando cuentas de redes sociales a cambio de alojamiento y comida.
Al haber recibido educación en casa, gozaba de mayor flexibilidad que otros estudiantes para compaginar los viajes con sus estudios.
Cuando terminó la secundaria —antes de tiempo, a los 16 años—, Lee consideró estudiar cine, pero había algo que deseaba hacer aún más: seguir en movimiento.
Tras conocer el récord mundial de Alford y darse cuenta de que era lo suficientemente joven como para intentar superarlo, Lee barajó la idea durante un tiempo, aunque admite que “en realidad no creía que fuera posible”. Siguió viajando y colaborando como voluntaria en santuarios de vida silvestre y escuelas, hasta que comprendió que, si alguna vez iba a intentarlo, tenía que ser en ese momento o nunca.
Lee se puso en contacto con Guinness World Records e inició el proceso formal de registro. Tuvo que comprometerse a cumplir requisitos estrictos, como viajar con un dispositivo de seguimiento y enviar archivos GPS.
Asimismo, se le exigió realizar el viaje en transporte público y volver a visitar los cerca de 50 países en los que ya había estado. Una vez aprobada su solicitud, Lee comenzó a planificar el viaje de su vida.
Aunque técnicamente inició el desafío en 2023, a los 17 años, Lee explica que sus planes se vieron interrumpidos inicialmente por una “situación familiar” que obligó a hacer una pausa.

En 2024, Lee emprendió el viaje por segunda vez y, desde entonces, no ha dejado de recorrer el mundo.
“Pasé tres años sin ver a parte de mi familia, y hace ya un año que no veo a mis padres”, comentó, añadiendo que su hermana viaja ocasionalmente para visitarla en destinos de fácil acceso.
Lee inició su intento de récord en Europa, viajando al Reino Unido antes de dirigirse a Suecia y, posteriormente, a Finlandia y Estonia en ferry. Consideró que Europa era la región más fácil y económica para recorrer con un presupuesto ajustado. Desde allí, continuó su viaje hacia Asia y Medio Oriente.
Al comienzo de su travesía, Lee vivía con un presupuesto extremadamente limitado de US$ 100 por país, recurriendo a menudo a autobuses nocturnos para ahorrar en alojamiento. Sin embargo, a medida que su historia ganaba notoriedad, consiguió patrocinios y colaboraciones con marcas, lo que alivió su presión económica.
En los últimos dos años, ha visitado 186 países y territorios, incluidos Irán, Vietnam, Libia y Albania. Aunque existe debate sobre qué constituye una verdadera “visita”, Lee la define como estar en un país y vivir una experiencia significativa, ya sea conversando con los lugareños, probando la gastronomía local o visitando lugares de gran valor cultural.
“Sinceramente, creo que lo ideal es pasar al menos una semana en el país; es un tiempo razonable para considerarlo una visita”, afirma.
Lee se ha alojado en una gran variedad de lugares: desde hostales en Sudamérica por US$ 5 la noche hasta un hotel de lujo en Bután que costaba más de US$ 1.000 por noche (un destino al que le resultó difícil acceder debido a las restricciones de visado).
El viaje ha estado lleno de momentos memorables, pero uno de los más destacados fue su visita a Uganda en febrero de 2025, país al que viajó su abuelo para acompañarla. Ambos visitaron el Parque Nacional de la Selva Impenetrable de Bwindi, una selva ancestral que alberga aproximadamente a la mitad de los gorilas de montaña que quedan en el mundo.
“Creo que fue una de las experiencias más mágicas, sobre todo por haber podido compartirla con él”, comentó.
Uno de los viajes más difíciles fue su visita a Somalia a principios de este año, donde se le exigió contar con escolta de seguridad en todo momento. El Departamento de Estado de EE.UU. mantiene actualmente una alerta de viaje de “Nivel 4: No viajar” para este país, que advierte sobre riesgos de secuestro, terrorismo y delitos violentos.
Se enfrentó a restricciones similares en Turkmenistán —una nación de Asia Central que limita con Irán, Kazajstán, Uzbekistán y Afganistán—, donde los ciudadanos estadounidenses están obligados a contratar una visita guiada. Actualmente, Lee espera la aprobación de visados para algunos de los últimos países de su lista, incluidos países africanos como Sudán, donde un conflicto devastador ha desplazado a millones de personas en los últimos tres años.
Aunque ha disfrutado de sus viajes, Lee ha vivido momentos difíciles: durante una visita al Congo en abril, enfermó gravemente y llegó a plantearse regresar a casa. Su determinación por batir el récord mundial la impulsó a seguir adelante.
Lee ha ido relatando su viaje en su página de Instagram, Sophia Lee Travels. Sus seguidores suelen preguntarle sobre las complejidades de viajar sola siendo mujer. Si bien Lee reconoce que al principio fue ingenua, subraya que, por lo general, se ha encontrado con “gente de buen corazón” a lo largo del camino.
“Creo que, lamentablemente, ha habido momentos en los que me he visto envuelta en situaciones inseguras”, comentó Lee, reconociendo la realidad de viajar por países con altos índices de criminalidad y valores culturales diferentes.
Debido a su estilo de vida singular, Lee admite que no tiene muchos amigos de su misma edad; la mayoría de las personas con las que ha conectado durante sus viajes son considerablemente mayores que ella.
“No he pasado mucho tiempo con gente de mi generación, algo que a muchos les cuesta entender”, señaló, indicando que la mayoría de sus amigos viajeros tienen entre 30 y 80 años. “Pero pasé gran parte de mi adolescencia rodeada de adultos o personas mayores, debido precisamente a mis viajes y a los lugares que visitaba”.

Aunque ha pasado los últimos años viviendo una vida con la que muchos sueñan, Lee reconoce que esto la ha dejado sin un verdadero sentido de hogar o comunidad. Comenta que, a veces, reflexiona sobre las experiencias de la infancia y la adolescencia que se ha perdido.
Estar en constante movimiento durante tanto tiempo también ha resultado agotador —física y tal vez mentalmente— para Lee, quien afirma que desea descansar tras haber sufrido algunos problemas de salud.
De los casi 200 países que ha visitado, Lee tiene un favorito indiscutible: la India. Ha regresado allí en cinco ocasiones desde su primera visita en 2022, destacando la inmensa diversidad natural, cultural y religiosa del país. “Puedes ir desde el Himalaya hasta el océano, pasando por algunas de las ciudades más concurridas y llegando a algunos de los lugares más remotos y aislados”, dijo, describiendo la hospitalidad del país como “inigualable”.
También quedó cautivada por Haití; admite que sentía nervios por visitar el país caribeño, pero terminó fascinada por su belleza natural y la hospitalidad de su gente.
Si todo sale según lo planeado, llegará a Venezuela —el último país de su lista— en agosto, aunque no está claro cómo afectarán a su visita los fuertes terremotos que sacudieron el país el 24 de junio.
Lee es muy consciente de que los récords están para superarlos y de que, aunque logre el título de la persona más joven en visitar todos los países del mundo, es posible que su hazaña no perdure mucho tiempo.
“Creo que eso es lo maravilloso de un récord”, comenta. “Más personas pueden intentar superarlo y asumir el reto. Y, sinceramente, ahí reside el verdadero regalo”.
Espera que su historia inspire a los jóvenes a salir de su zona de confort y viajar a lugares “menos explorados” que quizás no habían considerado antes.
“Es precisamente ahí donde vivirás experiencias únicas, incomparables con cualquier otro lugar del mundo”, afirma.
Para Lee, recorrer el mundo y sortear las barreras lingüísticas y culturales propias de viajar sola como mujer le enseñó a confiar en sí misma, desarrollando una resiliencia y una seguridad inestimables que “no se consiguen de ninguna otra forma”.
A medida que se acerca el final de su viaje, a menudo le preguntan qué hará después, pero todavía no sabe con certeza cómo será su vida cuando por fin pueda establecerse en un solo lugar.
“Mucha gente me dice: ‘Debes estar emocionadísima’”, cuenta Lee. “Y, sin duda, hay una parte de mí que siente esa emoción. Pero también hay otra parte que siente tristeza por terminar”.
Tras haber pasado gran parte de su adolescencia soñando con este objetivo y trabajando para alcanzarlo, le resulta difícil imaginar qué vendrá después. Lee espera seguir creando contenido, compartiendo historias de sus viajes y colaborando con organizaciones no gubernamentales y benéficas.
En última instancia, el objetivo principal de Lee es sencillo: encontrar un lugar en el mundo al que pueda llamar hogar.
“Vivir con una maleta a cuestas durante siete años ha sido divertido”, comenta. “Pero tengo muchas ganas de contar con un entorno más estable, de poder hacer amigos y de construir mi propia vida en un mismo lugar”.
