«Es surrealista»: Alina Bárbara López cuenta cómo fue detenida dos veces este sábado

La historiadora y activista cubana Alina Bárbara López Hernández fue detenida en dos ocasiones el sábado en Matanzas cuando intentaba realizar su protesta cívica mensual, coincidiendo con el Día Internacional de Nelson Mandela. Ella misma relató lo ocurrido en una publicación en Facebook donde calificó la segunda detención de «surrealista» y de «secuestro sin otra interpretación posible».

En la primera detención, López permaneció aproximadamente cinco horas en la estación policial. La instructora le levantó un acta de advertencia por violar la medida cautelar de reclusión domiciliaria que tiene impuesta como parte de la denominada «causa 40». La activista se negó a firmarla y declaró que no se consideraba advertida.

Al salir, se dirigió nuevamente al parque. A media cuadra de llegar, una patrulla —alertada por un agente de civil— recibió la orden de detenerla por segunda vez.

Lo que siguió, según sus propias palabras, rozó lo absurdo. Al regresar a la estación, la misma oficial que le había levantado el acta momentos antes quedó desconcertada: «¿Qué hace usted aquí?», le preguntó. «Pregúntele a los patrulleros que me trajeron», respondió López.

Los agentes llamaron a la oficial aparte y le comunicaron que alguien de Contrainteligencia vendría a «conversar» con la activista. Nadie apareció. Tras esperar cerca de una hora en el vestíbulo de la estación, López le dijo a la oficial: «nadie va a venir a conversar conmigo porque los oficiales de Contrainteligencia que los mandan a ustedes son unos cobardes que no se atreven a dar la cara».

Poco después, la oficial le comunicó: «váyase, no la voy a dejar detenida más tiempo».

López no dejó pasar la ironía de la situación: durante la primera detención aprovechó el tiempo para leer el libro No lucha estratégica violenta: 100 consejos prácticos, del activista Omar López Montenegro.

La «causa 40» es el proceso judicial que el régimen sigue contra López y la socióloga Jenny Pantoja, con cargos que la propia activista describe como fabricados por Contrainteligencia: «atentado», «desacato» y «desobediencia» para ella, y «atentado» para Pantoja. La Fiscalía solicita cuatro años de privación de libertad para López y tres para Pantoja. El expediente lleva un año guardado en el Tribunal Municipal de Matanzas sin que se convoque a juicio: fue anunciado para el 30 de enero de 2026 y suspendido en pocas horas sin explicación ni nueva fecha. Cuando la presidenta del Bufete #2 consultó a la presidenta del tribunal sobre cuándo se celebraría la vista oral, la respuesta fue: «ni idea».

López denuncia la trampa en que la tiene el régimen: «no me juzgan en un tribunal, violando así el debido proceso, pero la medida de reclusión domiciliaria por la causa 40 les sirve para detenerme a conveniencia».

En lo que va de 2026, la activista ha sido detenida sistemáticamente cada vez que intenta realizar su protesta mensual: 12 horas en febrero, cerca de diez en abril y diez en junio.

Como respuesta a la represión del sábado, López anunció que escalará sus acciones: «¿Les parece mal que salga los 18? Pues no será solo ese día. Voy a comenzar protestas no violentas en el Tribunal Municipal, en Fiscalía, el Partido, el Gobierno y en la sede de Operaciones de Seguridad del Estado».

En su publicación también mencionó que ese mismo día Luis Manuel Otero Alcántara fue exiliado de Cuba, y cerró con una declaración sobre su propia decisión de no abandonar la isla: «si hay que joderse, nos jodemos juntos. Pero aquí adentro».






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