A casi dos semanas de la catástrofe que sacudió a Venezuela, las tareas de búsqueda y salvamento arrojaron un auténtico milagro entre las ruinas.
En las últimas horas del domingo, equipos de rescatistas lograron localizar y extraer con vida a una mujer y a tres menores de edad —entre ellos un bebé— que permanecieron atrapados durante 12 días bajo toneladas de hormigón armado en la localidad costera de La Guaira, la zona más golpeada por el desastre.
El operativo civil y militar se concretó en medio de un silencio absoluto y riguroso, una técnica clave que permitió a los socorristas escuchar débiles voces y pedidos de auxilio provenientes de las profundidades de la tierra.
Las víctimas se encontraban sepultadas bajo los restos de la torre OPP 26, un complejo residencial de 12 pisos ubicado en el sector Caribe, en la parroquia de Caraballeda, que se había desmoronado por completo durante el sismo.
Según los primeros partes médicos, los integrantes de la familia rescatada se encuentran internados y en condición estable tras recibir asistencia inmediata por deshidratación extrema y shock.

Víctimas y heridos
A la par de este rescate que reavivó las esperanzas de los brigadistas en el terreno —donde opera un importante contingente internacional que incluye a rescatistas argentinos enviados para tareas de relevo—, las autoridades centrales actualizaron el trágico impacto del fenómeno natural.
El gobierno liderado por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, confirmó que la cifra oficial de fallecidos trepó de forma drástica a 3.342 víctimas fatales, mientras que los heridos ya superan los 16.740 en todo el territorio nacional.
Asimismo, el Ministerio de Comunicación e Información detalló que hay más de 17.300 personas que se quedaron sin hogar y cientos de estructuras con riesgo inminente de derrumbe.

El plan económico para la reconstrucción
Frente a la magnitud de la crisis humanitaria y habitacional, el Poder Ejecutivo anunció formalmente el lanzamiento de un paquete de asistencia financiera de emergencia. La pieza central del programa es la activación del fondo especial «Venezuela Renace», el cual contará con una partida inicial equivalente a 200 millones de dólares recuperados de cuentas en el exterior.
Estos recursos serán volcados de forma directa a la obra pública y al reacondicionamiento de los servicios esenciales dañados.
El esquema económico diseñado para contener el impacto del sismo contempla las siguientes medidas estructurales:
- Subsidios habitacionales: apertura de líneas de crédito hipotecario con subsidios estatales de hasta el 80% para la reconstrucción de viviendas.
- Alivio fiscal: exoneración total del pago de tasas e impuestos nacionales y locales vinculados a las operaciones comerciales de compra, venta y alquiler de inmuebles en los municipios declarados en zona de desastre.
- Inyección al consumo: entrega de subsidios financieros directos para las más de 86.000 familias damnificadas que sufrieron la pérdida total de bienes materiales.
El plan habitacional y financiero se articulará con la banca pública y privada para agilizar la reposición de los hogares en el menor plazo posible, mientras las cuadrillas de rescate agotan las últimas horas de operaciones críticas en las zonas colapsadas.

