Aunque sea genuino, el nuevo impulso de Trump sobre Ucrania ya se ve debilitado por los acontecimientos


CNN — 

Los acontecimientos ocurridos desde que Estados Unidos reactivó su iniciativa de paz para Ucrania revelan más sobre sus posibilidades de éxito que la retórica optimista que la acompaña.

El presidente Donald Trump declaró el miércoles a la prensa que su par de Rusia, Vladimir Putin, “quiere llegar a un acuerdo”. Y añadió que si el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, “quiere llegar a un acuerdo, sería algo muy bueno”.

Sin embargo, la realidad en Europa del Este no tiene nada de positivo.

El miércoles, un dron a reacción ruso violó el espacio aéreo de Moldova y retrasó la salida del avión que transportaba a Zelensky a Noruega.

Asimismo, tras la partida de Kyiv de los enviados de Trump —Jared Kushner y Steve Witkoff—, quienes realizaron una visita diplomática de mediación después de haber estado en Moscú, los misiles y drones de Putin pusieron fin el martes a una tregua de tres días con una nueva ofensiva que causó la muerte de cinco personas.

El incidente en Moldova no pareció constituir una amenaza directa para Zelensky, aunque el embajador moldavo, Vladislav Kulminski, declaró a Jim Sciutto de CNN que la incursión del dron de vigilancia ruso probablemente “no fue un accidente”. Por su parte, los ataques contra Kyiv no fueron más que el último episodio del horror constante que sufre la población civil.

Estos incidentes subrayan la brutalidad atroz de una guerra que, según informó CNN el martes citando a agencias de inteligencia occidentales, le cuesta a Rusia unos 40.000 soldados al mes. El conflicto también muestra una nueva y alarmante tendencia a extenderse más allá de sus fronteras, en medio de temores crecientes de un enfrentamiento entre la OTAN y Rusia en Europa.

Por ello, sería bienvenido cualquier esfuerzo serio y sincero de la administración Trump por retomar la vía diplomática el desvío de su atención a la guerra con Irán. Los críticos del presidente se burlan de sus afirmaciones exageradas sobre haber puesto fin a múltiples guerras; sin embargo, una paz justa en Ucrania constituiría un logro monumental.

No obstante, las señales públicas derivadas de las reuniones de la dupla diplomática estadounidense con Putin y Zelensky ofrecen pocas esperanzas de que hayan disminuido los factores arraigados que han prolongado la guerra durante más de cuatro años. Además, una serie de comentarios y gestos desacertados siembran dudas sobre si comprenden realmente la naturaleza del conflicto y las motivaciones de Rusia, así como sobre un enfoque que recuerda a una operación inmobiliaria fracasada en repetidas ocasiones.

En Moscú, los comentarios deferentes y elogiosos de Witkoff hacia Putin —señalando que sus reuniones serían un momento memorable para su jubilación— resultaron sorprendentes, dada la despiadada ofensiva del líder ruso contra los ucranianos y las advertencias de los aliados de EE.UU. sobre actos de sabotaje encubierto del Kremlin que amenazan sus territorios.

US President Donald Trump's son-in-law Jared Kushner, next to US Special Envoy Steve Witkoff (R), speaks during a joint press conference with Ukrainian president following their talks in Kyiv on September 6, 2026, amid the Russian invasion of Ukraine. US envoy Steve Witkoff said he and fellow emissary Jared Kushner held "important" talks on September 6, 2026 with Ukrainian President Volodymyr Zelensky on ending the war with Russia -- but offered no sign of a breakthrough. (Photo by Genya SAVILOV / AFP via Getty Images)

Witkoff y Kushner concluyen intensas conversaciones con Putin en Moscú y con Zelensky en Kyiv

01:50

Más tarde, Kushner habló de la necesidad de encontrar una situación en la que tanto Putin como Zelensky salieran ganando, convenciéndoles así de detener los combates.

Esto podría interpretarse como el toque pragmático de un negociador que busca obligar a ambas partes a tomar decisiones desagradables en aras de la paz.

Sin embargo, otorgar una “victoria” a Rusia validaría su decisión de librar una guerra ilegal y no provocada con el fin de aniquilar el territorio, la historia y la cultura de un país vecino. Además, Putin reiteró que aún es preciso abordar las “causas fundamentales” del conflicto. Esta es la forma en que Rusia se refiere a acabar con la soberanía y la capacidad militar de Ucrania, al tiempo que exige territorios en las provincias orientales que sus tropas aún no han conquistado, condiciones todas ellas inaceptables para Zelensky.

Por su parte, los comentarios de Trump reflejan casi dos años de valoraciones frívolas y demostrablemente erróneas sobre una guerra que no deja de agravarse. “El obstáculo son dos personas que se odian mutuamente”, declaró a los periodistas en la base aérea de Andrews, refiriéndose a Putin y Zelensky, pero pasando por alto los complejos factores políticos e históricos que el líder ruso citó al iniciar la guerra. “Entiendo de acuerdos, y estas son dos personas cansadas de luchar. Podría suceder”.

A pesar de su optimismo, la perspectiva de una diplomacia estadounidense nueva y eficaz parece tan esquiva como la posibilidad de que EE.UU. cumpla la oferta que Trump pareció hacer a principios de verano: permitir a Ucrania obtener la licencia para fabricar interceptores antimisiles Patriot.

También han surgido nuevas dudas sobre las motivaciones de EE.UU., dada la falta de transparencia en torno a lo que ocurrió exactamente en las reuniones con Putin, celebradas en un clima de gran intriga tras la reciente visita a Rusia del director de la CIA, John Ratcliffe.

Ukraine's President Volodymyr Zelensky (R), US Special Envoy Steve Witkoff (C) and US President Donald Trump's son-in-law Jared Kushner (L) attend a joint press conference following their talks in Kyiv on September 6, 2026, amid the Russian invasion of Ukraine. US envoy Steve Witkoff said he and fellow emissary Jared Kushner held "important" talks on September 6, 2026 with Ukrainian President Volodymyr Zelensky on ending the war with Russia -- but offered no sign of a breakthrough. (Photo by Genya SAVILOV / AFP via Getty Images)

EE.UU. confía en que habrá una “buena solución” tras reunión en Kyiv

03:23

Diversas filtraciones sugieren que el jefe de los servicios de inteligencia estadounidenses advirtió a Moscú de que la guerra en Ucrania iba mal para Rusia y le instó a ni siquiera plantearse incursiones en territorio de la OTAN. Sin embargo, es imposible saber con certeza qué está ocurriendo entre Moscú y Washington, o entre Putin y Trump, quienes mantuvieron una conversación telefónica esta misma semana.

La tendencia del presidente estadounidense a halagar al líder ruso ha suscitado durante mucho tiempo dudas sobre las verdaderas intenciones de su administración respecto a Ucrania.

Entretanto, tras la reunión Rusia insinuó la existencia de futuras oportunidades económicas entre ambas naciones, lo que reavivó en Europa el temor de que Trump esté más interesado en acuerdos quizás relacionados con los recursos minerales y naturales de Rusia que en lograr una paz justa para Ucrania.

Asimismo, la percepción de EE.UU. como un mediador imparcial se vio socavada recientemente cuando el secretario del Tesoro, Scott Bessent, atribuyó en parte los elevados precios del petróleo a los ataques ucranianos contra infraestructuras rusas, además de a la guerra con Irán. Esto reforzó la impresión de que EE.UU. considera la legítima defensa de Ucrania más como una molestia que como un derecho legítimo.

El miércoles, el secretario de Estado Marco Rubio declaró a la prensa en Colombia que existía la posibilidad de “llegar tal vez a un cierre que sea aceptable para ambas partes” en las próximas semanas. No obstante, reconoció que aún quedaba mucho trabajo por hacer.

La mayoría de las guerras terminan tarde o temprano. Y el terrible costo que este conflicto ha supuesto para ambos bandos podría acabar influyendo en las negociaciones. Ucrania no solo ha sobrevivido, sino que demuestra una capacidad creciente para proyectar fuerza dentro de territorio ruso. Sin embargo, Rusia también ha logrado avances recientes en el campo de batalla según informó CNN el miércoles, aunque sus cifras de bajas son tan extremas que incluso Putin podría verse obligado a prestarles atención.

¿Podría la dinámica cambiante de la guerra propiciar una flexibilidad que hasta ahora ha sido esquiva?

Se eleva humo sobre Kyiv tras un ataque aéreo ruso el 8 de septiembre de 2026.

¿O, lo que es más probable, está condenada la población civil ucraniana a sufrir otro invierno frío y sangriento mientras Rusia bombardea sus edificios residenciales y centrales eléctricas?

Se necesita urgentemente un esfuerzo de paz genuino; de hecho, la visita que Kushner y Witkoff realizaron a Kyiv la semana pasada, la primera desde el inicio de la guerra, suscitó declaraciones favorables por parte del gobierno de Zelensky.

Sin embargo, existe un patrón en la diplomacia de Trump: tras consultar con Putin, Washington suele presentar una propuesta que refleja fielmente los objetivos rusos. Cuando Zelensky se muestra reticente, la administración manifiesta su frustración y las versiones posteriores más diluidas del plan terminan resultando inaceptables para el Kremlin.

Mientras esto no cambie, conviene mantener la cautela respecto a las expectativas de una nueva iniciativa estadounidense.

source

ARTÍCULOS RELACIONADOS A ESTE NOTICIA

Deja un comentario