
FUERZA AÉREA DE POLONIA
Polonia hizo despegar aviones de combate y puso en alerta su defensa antiaérea este lunes, después de que un dron ruso de propulsión a reacción impactó en territorio ucraniano a unos dos kilómetros del paso fronterizo de Dorohusk-Yahodyn. La operación se activó durante una nueva ofensiva rusa sobre el oeste de Ucrania, según el mando operativo de las Fuerzas Armadas polacas.
El ministro de Defensa polaco, Władysław Kosiniak-Kamysz, confirmó el impacto en la red social X y aseguró que el espacio aéreo del país no fue vulnerado. Sus sistemas de defensa y sus aviones, escribió, “estaban listos para intervenir”. Una vez levantada la alerta, los cazas regresaron a sus bases y las baterías antiaéreas volvieron al modo de vigilancia.
Las sirenas sonaron en varias localidades de la región polaca de Lublin y los vecinos recibieron avisos en sus teléfonos móviles. El teniente coronel Jacek Goryszewski, portavoz de las Fuerzas Armadas, explicó a Polskie Radio, la radio pública polaca, que los múltiples ataques con drones contra Ucrania obligaron a avisar al Gobierno, que a su vez alertó a la población de la zona.
Del lado ucraniano, el gobernador en funciones de la región de Volyn, Roman Romaniuk, informó en Telegram de que en la localidad de Starovoitove, a unos dos kilómetros de la frontera, “la onda expansiva dañó el edificio del puesto de control a la entrada de la terminal”. No hubo heridos ni muertos.
El ataque del lunes repite una secuencia iniciada el 13 de septiembre. Ese día un dron alcanzó la locomotora de un tren de pasajeros con destino a Varsovia en la estación de Yahodyn, también a unos dos kilómetros del límite con Polonia. PKP Intercity, la operadora ferroviaria polaca, informó de que viajaban 206 personas, y la empresa ferroviaria estatal ucraniana Ukrzaliznytsia explicó que nadie resultó herido porque la tripulación había sido advertida del riesgo con antelación.
En la misma jornada otro dron golpeó un camión a unos 800 metros de la línea fronteriza, y dos aparatos estallaron de madrugada en el lado ucraniano del paso de Dorohusk-Yahodyn, con explosiones audibles desde la localidad polaca. El ministro de Exteriores, Radosław Sikorski, calificó lo ocurrido de escalada del presidente ruso, Vladimir Putin. El primer ministro, Donald Tusk, convocó una reunión de emergencia y advirtió de que las próximas semanas y meses serán de intensa actividad rusa y de que no puede descartarse que esa escalada alcance territorio polaco.
Polonia volvió a enviar cazas al aire en la madrugada del 15 de septiembre. El 17, Tusk informó de una nueva explosión cerca de Dorohusk, probablemente otro ataque contra una gasolinera. El 22, Kosiniak-Kamysz visitó el paso, anunció más elementos de defensa antiaérea para la zona y confirmó baterías Patriot en las dos regiones polacas limítrofes con Ucrania. Dos días después, según Tusk, dos pasos fronterizos polacos debieron ser evacuados por un ataque ruso.

El país conoce además el riesgo de que los proyectiles crucen la línea. El 10 de septiembre de 2025, de madrugada, más de una docena de drones rusos entraron en el espacio aéreo polaco durante un bombardeo sobre Ucrania, según el ejército polaco, y uno golpeó una vivienda en la localidad de Wyryki, sin heridos. El Ministerio de Defensa ruso sostuvo entonces que sus drones habían atacado instalaciones militares en el oeste ucraniano y que no planeaba blancos en Polonia.
Los hechos del lunes se ajustan a un esquema distinto. Los aparatos cayeron en Ucrania y la respuesta polaca se limitó a la prevención, con aviones en el aire, sirenas y refuerzo de la defensa, sin que Varsovia calificara lo ocurrido como una agresión contra su territorio.
El Kremlin afirmó en septiembre que seguiría atacando objetivos en la totalidad del territorio ucraniano, al ser preguntado por un ataque cerca de la frontera polaca. No hay datos públicos que permitan determinar si los impactos próximos a Polonia responden a objetivos concretos o son un efecto colateral de la ofensiva.
Con baterías Patriot desplegadas en las dos regiones limítrofes y pasos evacuados durante las alertas, cada impacto a pocos kilómetros deja a Varsovia con una decisión pendiente sobre dónde fijar el umbral de una respuesta militar.
