Vecinos del Vedado cierran la Avenida 26 y el régimen despliega fuerzas para reprimirlos

Residentes del Vedado, en La Habana, bloquearon este martes la Avenida 26 después de acumular más de 40 horas consecutivas sin electricidad, en una nueva escalada de las protestas por apagones que sacuden al barrio a lo largo de 2026.

La acción, que implicó el cierre de la vía y en la que varias personas sonaron sus cacerolas en medio de la calle, fue documentada por la activista Salomé García Bacallao en sus publicaciones de Facebook sobre la protesta.

Poco después de iniciada la concentración, García Bacallao alertó que «ya comenzó el operativo militar para reprimir la protesta en la calle 26».

Las imágenes nocturnas que acompañaron su denuncia muestran vehículos con luces azules intermitentes —indicativas de presencia policial— y personas reunidas en la vía con velas o luces pequeñas, tomadas desde un piso elevado de los edificios residenciales del entorno.

El cierre de una arteria como la Calle 26 representa una escalada respecto al cacerolazo tradicional: implica la ocupación activa del espacio público y la obstrucción directa del tráfico, lo que eleva la visibilidad de la protesta y, con ella, la respuesta represiva del régimen.

Publicación en Facebook

El episodio no es aislado. El Vedado se ha convertido en epicentro recurrente de la indignación ciudadana ante los apagones: el lunes hubo un cacerolazo tras más de 24 horas sin corriente, y en julio los vecinos salieron a la calle tras superar las 30 horas sin electricidad.

En junio, las protestas se extendieron a Centro Habana, Playa, Regla y otros municipios, y la presencia policial y de fuerzas especiales fue la respuesta habitual del régimen.

La víspera, un operativo policial rodeó a vecinos del Fanguito en medio de otra protesta por apagones, lo que confirma el patrón de contención que las autoridades aplican sistemáticamente ante cualquier manifestación de descontento.

El trasfondo energético explica la acumulación de malestar. La Unión Eléctrica (UNE) reportó este martes una generación disponible de apenas 960 MW frente a una demanda de 2.910 MW, con un déficit pronosticado de 2.280 MW. Cuba cerró agosto con una afectación de 2.410 MW en horario pico, rozando el récord mensual de 2.411 MW registrado el 11 de agosto.

Durante la última semana de agosto, entre el 65% y el 72% del país quedó sin electricidad de forma simultánea en horario pico, según datos de la UNE recogidos por Infobae. En lo que va de año, el Sistema Electroenergético Nacional ha sufrido al menos siete colapsos totales, dos de ellos en menos de 48 horas a comienzos de agosto.

La infraestructura termoeléctrica envejecida, la falta de combustible y el mantenimiento insuficiente sostienen una crisis que ya es la más grave en décadas. Para la mayoría de los cubanos, permanecer unas 20 horas diarias sin electricidad se ha convertido en la norma, no en la excepción.

El patrón de respuesta estatal —rodear las zonas de protesta con patrullas y fuerzas especiales, y en algunos casos efectuar arrestos o cortar el acceso a internet— se repite puntualmente cada vez que los vecinos deciden salir a la calle, sin que el régimen haya ofrecido soluciones reales a la crisis que los empuja a protestar.






¿Tienes algo que reportar?
Escribe a CiberCuba: