
Las autoridades sirias detuvieron este jueves a Ali Kayali, dirigente de una milicia vinculada al expresidente Bashar al Assad, acusado por su presunta responsabilidad en las matanzas perpetradas en 2013 en la ciudad costera de Baniyas, en la provincia de Tartús. El operativo se produjo cuando intentaba cruzar la frontera para abandonar el país, según informó la Dirección de Inteligencia siria.
Kayali, conocido como “el carnicero de Baniyas”, figura entre los principales acusados por los ataques contra civiles ocurridos durante la guerra civil siria. La represión en esa localidad dejó 459 muertos, entre ellos 92 niños, de acuerdo con el registro del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, organización que documenta bajas en el conflicto.
La Dirección de Inteligencia no difundió el punto exacto de la frontera donde se concretó la detención ni precisó las condiciones del procedimiento. Tampoco comunicó si el detenido quedó bajo custodia en una dependencia determinada o si afrontará una instancia judicial inmediata.

La captura provocó celebraciones en Baniyas. Cientos de residentes salieron a las calles luego de conocerse la noticia, en una ciudad marcada por los hechos de 2013 y por las denuncias contra las fuerzas que respaldaban al entonces Gobierno de Bashar al Assad.
El ministro de Justicia sirio, Mazhar al Wais, presentó la detención como un avance de las instituciones del país en la persecución de los responsables de crímenes cometidos durante el conflicto: “Un nuevo logro para el Estado sirio y sus instituciones, y confirma su determinación de perseguir a los cabecillas del crimen y llevarlos ante la justicia”.
Además, sostuvo que las víctimas y los familiares conservan el derecho a reclamar una respuesta judicial por los hechos ocurridos durante la guerra.
“No hay lugar para la impunidad en Siria, los derechos de las víctimas no se perderán por mucho tiempo que pase, y la búsqueda de justicia no cesará hasta que se construya una patria segura y estable, donde todos los ciudadanos gocen de dignidad y respeto, y donde prevalezcan el Estado de derecho y la justicia”, afirmó.
Las acusaciones contra Kayali se relacionaron con las operaciones desarrolladas en Baniyas en 2013, cuando milicias leales a Al Assad participaron en ataques que afectaron a la población civil. La ciudad, ubicada en la costa mediterránea siria, quedó asociada a una de las masacres más graves denunciadas durante los primeros años de la guerra civil.

El detenido también apareció mencionado en la investigación por el doble atentado con coches bomba ocurrido en mayo de 2013 en Reyhanli, una localidad de la provincia turca de Hatay, cerca de la frontera con Siria. Esos ataques dejaron más de 50 muertos, decenas de heridos y daños materiales en distintos puntos de la ciudad.
Kayali nació en 1956 en Hatay. Antes de instalarse en Siria, pasó años en cárceles turcas por atentados cometidos en territorio de Turquía. En 1982 huyó al país vecino, donde estableció vínculos con el entorno del entonces presidente Hafez al Assad.
Su relación con círculos cercanos al poder sirio se consolidó a través de su esposa, según los antecedentes conocidos del caso. Más tarde obtuvo la ciudadanía siria y pasó a integrar estructuras afines al Gobierno de Al Assad, en un contexto de creciente actividad de grupos armados leales al Ejecutivo.
(Con información de Europa Press)
