
El bloque opositor sionista en Israel reunió apoyos para que el líder de Yashar, Gadi Eisenkot, reciba el encargo de formar gobierno, mientras el Likud del primer ministro Benjamin Netanyahu cuestionó la limpieza de los comicios y sostuvo que una “nube negra” pesa sobre el resultado.
El Partido Demócrata anunció que recomendará a Eisenkot como próximo primer ministro. Con esa decisión, su presidente, Yair Golan, se convirtió en el cuarto dirigente del bloque opositor de cuatro partidos que expresó públicamente su respaldo al jefe de Yashar.
El respaldo a Eisenkot reúne a Yashar, B’Yachad, Yisrael Beytenu y el Partido Demócrata para disputar la formación de un Ejecutivo tras las elecciones. El presidente Isaac Herzog previsiblemente otorgará el mandato a quien obtenga más recomendaciones de los partidos.
El presidente de B’Yachad, Naftali Bennett, anunció su apoyo a Eisenkot el día anterior. El jefe de Yisrael Beytenu, Avigdor Liberman, hizo lo mismo, aunque cuestionó la estrategia electoral del líder de Yashar.
Liberman afirmó que el bloque integrado por Yisrael Beytenu, Yashar, B’Yachad y los Demócratas no alcanzó sus objetivos. “Fracasamos: 48 mandatos es mucho menos de lo que esperábamos”, declaró.
El dirigente acusó a Eisenkot de conducir una campaña “egoísta” que priorizó que Yashar fuera el partido más grande, en lugar de concentrarse en que la coalición opositora obtuviera el mayor número de escaños. Según Liberman, esa estrategia perjudicó más a sus socios que a sus adversarios.
También descartó un gobierno de unidad con Netanyahu y un Ejecutivo minoritario que dependa del apoyo de partidos liderados por árabes, al considerar que “sobrevivirá menos de un año”. Dijo que no respaldará una administración sostenida por esas fuerzas, aunque evitó pronunciarse de forma directa sobre un eventual apoyo externo de Judaísmo Unido de la Torá, que señaló que podría acompañar al bloque anti-Netanyahu.
El Likud sostuvo que una “nube negra” cubre el resultado de las elecciones. En un comunicado que Netanyahu republicó en su cuenta de X, el partido cuestionó las declaraciones del magistrado Noam Sohlberg sobre denuncias de financiación extranjera.
“Resulta muy desconcertante que el juez Sohlberg describa las acusaciones de financiación extranjera como ‘muy graves’ y, al mismo tiempo, antes de que concluya la investigación, determine de forma preventiva que no afectan a los resultados electorales”, afirmó el Likud.
El partido de Netanyahu aseguró que 4.612 votos separaron a Ra’am de la pérdida de un escaño en favor del bloque de derecha. Según el comunicado, ese cambio habría alterado por completo el resultado electoral y el escenario político.

Sin embargo, el bloque de derecha favorable a Netanyahu obtuvo 53 escaños, frente a los 67 del bloque contrario al primer ministro. El Likud reclamó una investigación “rápida y exhaustiva” para proteger la integridad de la elección parlamentaria y “la soberanía del pueblo”.
Sohlberg, presidente del Comité Electoral Central, afirmó en un mensaje en video difundido el día anterior que la elección nacional se realizó “correctamente”, en un intento de responder a las acusaciones de fraude electoral generalizado.
El magistrado apareció junto al jefe del Shin Bet, David Zini; el director general interino del Comité Electoral Central, Dean Livne; y la fiscal general, Gali Baharav-Miara. Los cuatro presentaron una posición común frente a las denuncias.
Liberman dijo que su objetivo no es ser primer ministro, sino establecer un gobierno lo antes posible y evitar nuevas elecciones. Calificó esa posibilidad como “la peor opción posible”.
El dirigente también anticipó que rechazará elecciones directas para primer ministro, una propuesta que otros integrantes de su bloque han planteado.
