Abinader ratifica cierre de frontera; dice que el problema de Haití es de la comunidad internacional

Aseguró que no se trata de un conflicto entre dos pueblos, porque ni el dominicano ni el haitiano “queremos la confrontación”

El presidente de la República, Luis Abinader, reiteró las razones que le movieron a cerrar las fronteras terrestre, marítima y aérea con Haití por tiempo indefinido e informó que continuará haciendo un llamado a la comunidad internacional para que vaya en auxilio de la vecina nación porque el problema de Haití está en manos de la comunidad internacional.

En un discurso de 08:47 minutos, transmitido por cadena nacional de radio, televisión y redes sociales, Abinader describió que en agosto de 2018, ciudadanos haitianos iniciaron la construcción unilateral de un sistema de riego, abastecido por las aguas del río Masacre, con el doble objetivo de irrigar grandes plantaciones y vender el agua a pequeños productores.

Recordó que en mayo 2021 había exigido la suspensión de la obra y que el asesinato del presidente haitiano, Jovenel Moïse, provocó la paralización del proyecto; pero desde hace unas semanas se reinició la construcción ilegal “promovida por los mismos agentes provocadores de siempre”.

“Ante esta grave situación, que traspasa los propios límites del país vecino, llegando a afectar de forma directa a nuestros intereses y nuestros legítimos derechos, hemos entendido la necesidad de dar una respuesta contundente en legítima defensa contra los grupos incontrolables que no obedecen al orden constitucional haitiano ni reconocen los acuerdos bilaterales que rigen las relaciones fronterizas entre ambas naciones”, refirió el jefe de Estado sobre la inestabilidad y la inseguridad generada por grupos insurgentes en Haití. Explicó que el río Masacre o Dajabón nace en Loma de Cabrera y de sus 55 km, 9 forman parte de la frontera y solo 2 km entran en territorio haitiano, para desembocar en la Bahía de Manzanillo, en Montecristi.

Excanciller hace llamado

El exministro de Relaciones Exteriores, Miguel Vargas Maldonado, dijo estar sorprendido de que con un histórico que suponemos conocido cabalmente por las autoridades haitianas y dominicanas, con acuerdos firmados en los que se trazan pautas para el aprovechamiento de los recursos hídricos, como vías para el tratamiento de controversias como la que nos ocupa, se haya tomado el camino de la innecesaria y peligrosa confrontación bilateral.

“Extrañamos y lamentamos que esas autoridades no se hayan remitido al Tratado de Paz, Amistad y Arbitraje firmado por la República Dominicana y Haití el 20 de febrero del 1929 que dota a ambas naciones de recursos para la búsqueda de solución por la vía diplomática a conflictos como el presente”, dijo.

El también presidente del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) sugirió dejar a un lado el discurso militarista y de confrontación, como la inocultable intención de aprovechar una situación de extrema gravedad para un ejercicio irresponsable de laborantismo electoral.

“Para nosotros este río tiene una importancia doble: como fuente hídrica para la producción agropecuaria y como límite fronterizo norte de nuestro territorio”, manifestó el presidente Abinader al señalar que el 88% de su caudal fluye por nuestro país.

“Si hay incontrolables en Haití, les aseguro que no serán incontrolables para los intereses del Gobierno dominicano”, reiteró al referir que falta de planificación en Haití ha hecho que, en la práctica, casi en la totalidad de su territorio se destrocen sus ecosistemas y malgestionen sus recursos naturales.

Razones para las medidas

¿Por qué hemos tomado medidas? Se cuestionó el mandatario que viaja hoy a Nueva York a participar del 78 período de sesiones de Naciones Unidas y tiene programado realizar a las 6:00 de la tarde, en el hotel Hilton, LA Semanal, encuentro que realiza con la prensa cada semana.

“Para impedir que sequen nuestros ríos, que talen nuestros bosques o extingan nuestra fauna. El precedente de una obra de riego construida de manera unilateral puede conducir a una escalada de construcciones que acabarían con el río”, respondió al señalar que la construcción del canal ilegal podría afectar el caudal del río en la zona baja, perjudicando 14 mil tareas de terreno cultivable en territorio dominicano y otras 10 mil tareas en territorio haitiano que benefician a 266 agricultores dominicanos y a 125 agricultores haitianos de un lado y otro de la frontera.

“También podría causar un daño ecológico al vital ecosistema lacustre de agua dulce de Laguna Saladilla, uno de los humedales más importantes en República Dominicana”, continuó diciendo.

Indicó que con la suspensión de la entrega de visados; prohibición de entrada al país de los promotores del proyecto; cierre de la frontera; instrucción de reactivar la toma de agua de La Vigía; ordenar la construcción de la presa de Don Miguel y refuerzo de la presencia militar en toda la frontera, el objetivo es garantizar la seguridad y el interés nacional, así como proteger los ríos, medio ambiente y producción agrícola en esta parte de la isla.

“Y esto no se trata de un conflicto entre dos pueblos, porque ni el dominicano ni el pueblo haitiano queremos la confrontación; lo que han demostrado nuestros pueblos es el deseo de vivir en paz. No deseamos ni buscamos una confrontación, pero sí estamos enfrentando a los incontrolables que mantienen la inseguridad en Haití y que por sus intereses particulares ahora conspiran también contra la estabilidad de su gobierno y la seguridad de nuestros recursos hídricos”, manifestó.

Refirió que la situación en la frontera está controlada y que la población puede estar tranquila, porque no existe ninguna amenaza para el desarrollo de sus actividades cotidianas en todo el país. “La paz y la seguridad en la República Dominicana están garantizadas” afirmó.

Militares vigilan la frontera, la cual lleva tres días cerrada.

Miguel Vargas sugiere ir arbitraje en ONU y OEA

“Ya tomadas las decisiones consideradas necesarias por el Ejecutivo de cerrar la frontera por aire, mar y tierra, con todo lo que eso implica en materia de impacto comercial, social, mantenimiento de la estabilidad macroeconómica, junto al componente geopolítico, lo que aconseja el buen juicio es dotar al país de la capacidad de respuesta ante una eventual campaña internacional de descrédito a la que nos tiene acostumbrados el lobismo haitiano con apoyo a gran escala en diferentes estamentos de la comunidad internacional”, el excanciller Vargas.

Refirió que la postura de las autoridades debe ser de firmeza en la defensa de los intereses nacionales y muestras de vocación dialogante y concertadora. “La continuación del diálogo al más alto nivel entre nuestras naciones, con el arbitraje de Naciones Unidas y la OEA (Organización de Estados Americanos), y manteniéndonos en actitud vigilante sin tocar extremos, es lo que reclama la convivencia y buena vecindad entre nuestros pueblos”, expresó.

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